miércoles, 18 de octubre de 2017

El alma del bosque



El título que acompaña a esta entrada podría sonar una tanto presuntuoso si no fuera porque aquellos a los que nos gusta transitar y desarrollar nuestro trabajo en los bosques sabemos a “ciencia cierta”            que algunos tienen “alma” y otros no.

Por “alma” quiero dar a entender un concepto entre estético y emocional, una suerte de equilibrio entre los elementos que hacen que sientas que estás en un lugar especial, unas condiciones que invitan a la introspección, a la contemplación, a la admiración de las posibilidades gráficas, compositivas o estéticas que hacen que te sientas movido a impulsar tu labor fotográfica y a volver a esta ubicación una vez terminada la sesión.

A los que nos gusta fotografiar bosques, sabemos muy bien a donde ir y donde es mejor no volver, estos últimos, lugares sin “alma”, poco nos van a aportar.

La imagen que acompaña la entrada, tiene la intención de reflejar ese “alma” que tienen algunos bosques o rincones de bosque, en concreto, y en el caso que nos ocupa, la disposición de las ramas en su máximo esplendor otoñal envueltas entre los troncos de un gris pálido, casi blanquecino de unos de mis ayedos preferidos contribuyen a acentuar esa sensación.

Parque natural del Montseny (Barcelona).

Nikon D2x, AFS Nikkor 70-200mm f2.8, polarizador, trípode, Raw, ISO 100.


martes, 3 de octubre de 2017

Publicación en "El paisaje perfecto"




Nueva participación en un artículo en la revista digital “El paisaje perfecto” titulado “La abstracción a través de 4 fotógrafos de paisaje.


Todo un placer poder volver a colaborar con una de las revistas digitales referentes en nuestro entorno, Gracias Pablo por tu interés,y un honor compartir artículo con tan ilustres colegas fotógrafos como Lluis Ibáñez, Dori Fernández o Juan Tapia.

Podéis leer el artículo con detalle aquí:

 http://www.elpaisajeperfecto.com/2017/10/la-abstraccion-traves-de-la-vision-de-4.html

sábado, 23 de septiembre de 2017

Hayedo - Últimas luces





La luz siempre marca la diferencia en los resultados fotográficos, por ello merece la pena aprovechar hasta los últimos momentos pues podemos obtener resultados con los que a priori no contábamos.

La sesión en la que se realizó la imagen se situó en uno de los hayedos de mi preferencia en el que el acceso no es nada intuitivo, donde nunca he coincidido con nadie, y cuya cubierta vegetal es de lo más cerrada.  Por último, la pendiente de la ladera en el que se ubica es de lo más pronunciada e invita poco a visitas. El ambiente perfecto para unas horas de trabajo casi mágicas.

Tras trabajar diferentes composiciones en las que jugando con uno de los rincones en los que el paisaje era de lo más abigarrado, por lo que el reto era encontrar cierto orden en el desorden, así como intentar sacar partido de los diferentes colores de las hojas que mostraba el árbol elegido, el esperar hasta los últimos momentos de luz proporcionó su recompensa: Esos tonos azulados en troncos y ramas que confieren un aspecto diferente y con una estética un tanto particular a la imagen. Entre misteriosa y onírica.

Parc natural del Montseny (Barcelona).

Nikon D2x, AFS Nikkor 70-200mm f2.8 VR ED, polarizador, trípode, Raw, ISO 100.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Cencellada





Influencias atlánticas y humedad nocturna,

En una zona determinada situada entre la Cerdanya (Girona) y el acceso francés a Andorra, la carretera sigue un corredor orientado hacia el oeste, y en determinadas fechas de invierno, es susceptible de fuertes heladas nocturnas dejando un paisaje de impresión más allá del causado por una nevada de última hora.

Un buen regalo del clima que dura hasta media mañana y hace las delicias del fotógrafo de paisaje, que aunque en un ambiente de lo menos apacible, tiene la ocasión de capturar algunos momentos invernales irrepetibles.

Pocas veces se repite esta situación, pero conviene estar atentos al paisaje conocido por lo agradecido de los resultados que se pueden obtener.

Nikon D2x, AFS Nikkor 70-200mm f2.8 VR ED, polarizador, trípode, Raw, ISO 100.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Donde rompen las olas

 


Una imagen de costa siempre refresca tras pensar en bosques y más en la época en la que nos adentramos.

Como en todos los motivos, el paisaje siempre ofrece posibilidades más allá de lo meramente evidente, y a veces, el centrarnos en aspectos que a priori pueden parecer secundarios nos permite obtener imágenes que por sí solas llegan a tener tanta o más fuerza visual que una perspectiva más completa y más al uso del entorno paisajístico en el que nos encontramos.

La imagen que nos ocupa en esta entrada bien puede ser un buen ejemplo de lo comentado. Durante una de las sesiones al atardecer en una de las calas de mi predilección e la Costa Brava, y una vez finalizado el trabajo con el motivo principal pues la luz no acompañaba más, decidí centrarme en este grupo de rocas costeras sobre las que batían las rocas.

Dado que la luz era ya escasa, un poco más allá de la hora azul, y que el oleaje acompañaba con cierta alegría, el trabajo con una exposición de varios segundos ayuda a transmitir esa imagen a la vez de serenidad y cierta inquietud que siempre acompaña a los rompientes costeros. Los tonos azules contribuyen a acentuar ambas sensaciones.

Costa Brava, Girona.

Nikon D2x, AFS Nikkor 70-200mm f2.8 VR ED, polarizador, trípode, RAW, ISO 100.